• Juan Guerrero N.

Mamá: Un personaje principal en mi historia.

A propósito de ser Mayo el mes en que se conmemora el dia de la madre, yo quisiera referirme a la mía. Criada en medio de una familia sencilla y numerosa, tuvo que trabajar desde muy temprana edad; entre sus trabajos, la boletería del cine en mi pueblo, un pequeño puerto del norte chileno. Siendo muy niños, mi padre nos contó que ella había trabajado en el cine; yo inocentemente pensé que había sido actriz. Como pequeño niño, creativo y fantasioso, muchas veces busqué a mi madre en las películas y al salir a la calle, sufrí pensando que algún hombre la reconocería, se enamoraría de ella y se la querría llevar. Mi padre muchas veces trabajó fuera de la ciudad y su encargo era que sus 3 hijos varones cuidáramos de nuestra madre; ¡imagine a una joven mujer cuidada por tres niños!


Para todos, nuestra madre es la mejor. Pero para mí, ha sido por lejos la mejor de todas; por esto la Biblia dice que “su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10), es decir, es de un gran valor para quienes les amamos. Mi madre siempre se veía más joven que la madre de mis amigos, la más hermosa, la más educada, la más tierna para hablar y más de alguna vez fue elegida la mejor mamá de nuestros cursos en el colegio. En casa, todo lo adornaba con sus manos, incluso nos hacía ropa, que luego entrenábamos como pequeños modelos. Cuando llegamos al evangelio, yo tenía 10 años y desde ese día mi madre fue aún más especial, con un temple único y fuerte para enfrentar cualquier adversidad, pero a la vez, tan sensible frente a la necesidad de otros, que siempre le vi compartir con el más pobre; y siempre preocupada de dar a Dios lo que es de Dios.


Con ella aprendí a hablar, a leer, a sumar, a respetar; pero también gracias a sus palabras conocí más de Cristo, de la profundidad del evangelio y la hermosa vida cristiana. Con ella iba todos los días al templo a orar, increíblemente una hora y aprendí a cantar los primeros himnos. Para algunos, una pérdida de tiempo, para mí la mejor inversión que mi madre ha hecho, “… Y no dejes la enseñanza de tu madre; Átalos siempre en tu corazón, Enlázalos a tu cuello” (Proverbios 6:20-21).


Por eso, no importa si tu madre no es artista, actriz o famosa; lo importante es que Dios la hizo protagonista y el personaje principal en tu historia. Algunas madres sacan adelante a sus hijos con tanto esfuerzo, trabajo, pasando necesidades, humillaciones, malos tratos, muchas con menos educación que sus propios hijos; y cuando estos están crecidos a veces no valoran lo tanto que han recibido de ellas. Por esto la recomendación divina es “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra" (Efesios 6:2-3).

Hoy estando tan lejos, recuerdo estas cosas y las escribo con muchísima emoción, porque mi madre ha sido el personaje más significativo de mi infancia y juventud. Hoy no quiero que pierda protagonismo, quiero que siempre sea un personaje principal en la vida que Dios me ha dado y para cuando el maestro me la quite, me la reserve en la gloria. Y cuando mi historia en la tierra acabe y me toque entrar por las puertas del Reino Celestial, le buscaré para agradecer su gran aporte a mi Salvación.

De mi amado padre, me referiré otro día.


A Jesucristo, mi Salvador, gracias por Sonia Amanda, la gran mujer que me ha dado por madre.


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