• Juan Guerrero N.

Al que cree.

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”

San Marco 9:23



El versículo de meditación se contextualiza en un momento en que los discípulos estando solos, son abordados por una multitud y un grupo de escribas. Se genera una disputa y en ese momento aparece nuestro Señor. La multitud al verle le salud y entre ellos aparece un hombre que le señala que había traído su hijo que era atacado por desde niño por un espíritu mudo, pero sus discípulos no habían podido hacer algo por él; lo que probablemente había generado decepción, frustración, molestia, angustia, no sabemos, pero no hay dudas que fueron emociones que incrementaron la duda e incredulidad. Frente a esto, el Señor exclamó: “!!Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos”. Esto era algo habitual en la vida de esta familia, ya que desde niño el joven era atormentado. El padre agrega información diciendo: “Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”.


“Si puedes hacer algo”, esa frase es algo interesantísimo de analizar. Parece que siempre el ser humano, frente a la dificultad, espera que Dios haga algo. Y si ese deseo se acompaña de escaza fe, aparecen frases semejantes, “Si puedes hacer algo”. Frente a esta situación, Cristo el Señor, que todo lo sabe, todo lo escudriña y siempre nos habla con propiedad, con argumentos, responde diciendo “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. De esta forma, pasamos de la dudosa, decepcionada o frustrada frase inicial de un padre, cuando al decirle al Señor “Si puedes hacer algo”, a la frase divina de Cristo, que es un llamado a que ese padre creyera y entendiera que para el que cree todo es posible.


Hay muchas cosas ciertamente imposibles de realizar, porque no dependen de nuestras capacidades o funciones humanas, hay múltiples variables que afectan nuestras vidas y que no podemos controlar; pero es precisamente sobre ellas, en las cuales Dios si puede actuar. Lucas 1:37 dice “porque nada hay imposible para Dios”. Lucas 18:27 “Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”. Demostrándonos que, en el ámbito o dimensión de lo no posible, de lo que es cero probable, aquello que no puede ser, que es declarado humanamente imposible, Dios es quien tiene siempre la última palabra. “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”, esta respuesta de Jesús a este angustiado padre provocó una positiva reacción, el evangelio dice que este hombre respondió: “Creo; ayuda mi incredulidad”. Y el Señor, actúo reprendiendo al espíritu, sanado al joven y entregándolo sano a su padre.


En esta vida, de tanto materialismo, donde prevalece y se valora mucho más criterio de lo objetivo, de lo observable, de lo evidenciable, de las pruebas, creer se vuelve una posición de batalla frente a la incredulidad. Y no hablamos del creer en la existencia de Dios, sino avanzar como muchas veces hemos señalado a estados más elevados de fe; Creerle a Dios, en su palabra, en sus promesas. ¿habrá alguien que necesita creer? ¿alguien necesitara de un milagro? “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Pero la tarea, el trabajo primero es nuestro y luego Dios actuará. Es decir, si yo y usted podemos creer, entonces el podrá actuar, podrá hacer conforme a lo que su voluntad a establecido. Y no se trata de creer cualquier cosa; no es un creer en el logro de caprichos humanos, sino de lograr creer que él es nuestro ayudador, auxiliador, nuestro sanador.


Algo semejante ocurrió a Jairo, cuando iban a su casa ya que su hija estaba enferma. Mientras iban, “…vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro” Pero frente a eso, oyéndolo Jesús, “… No temas; cree solamente, y será salva.” (San Lucas 8:49-50). Parece que nuestros temores, empequeñecen o pueden anular nuestro creer. Por eso, “No temas, cree solamente”.


A Marta, hermano del fallecido Lázaro, le ocurrió algo semejante. “Pero, no era el temor, sino el deseo de delegar al Señor la acción de hacer algo, cuando le dice: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Jesús le llama a creer, “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:26). Luego de ocurrido otros diálogos, vemos al Señor frente a la tumba y solicita que remuevan la piedra, frente a lo que Marta coloca hace su observación; hiede ya y lleva 4 días. Es frente a esto que él le recuerda: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?


Hoy Dios nos recuerda a nosotros, él quiere que nosotros iniciemos la acción frente al problema o necesidad: Somos quienes debemos poder hacer algo fundamental: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. ¿Hay algo que estorba nuestro creer? O ¿impide hacerlo confiadamente?

El Señor nos ayude, para que como ese padre podamos depositar nuestro completo creer en Dios y si la incredulidad quiere abordarnos, roguemos al Señor: “Señor ayuda a mi incredulidad”

Dios nos bendiga y como dice Romanos 15:13 “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.


Dios nos bendiga.

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