• Juan Guerrero N.

Hasta el fin: meta de nuestra perseverancia.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Mateo 24:13


Este versículo se contextualiza en el momento en que el Señor habló a sus discípulos sobre las señales del fin, donde por muy terribles que son, el mismo Señor las describió textualmente como “…principio de dolores” (Mateo 24:8). Entre estas señales, se anuncia el surgimiento de engañadores, tribulación, persecución y muerte, lo que pudo haber preocupado a los discípulos y la lógica sensación humana de incertidumbre. Frente a esto el Señor, les brinda esta clara recomendación que, hasta los días de hoy, se debe considerar en la base y fundamento de la salvación; Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.


La perseverancia es una de las virtudes que recompensará Dios cuando manifieste nuestra Salvación. El día cuando Dios manifieste a la raza humana de todos los tiempos y edades, que su Plan de Salvación por gracia ha terminado y el fin de todos los tiempos está cumplido. Allí Dios hará separación entre los que creyeron y fueron salvos y aquellos que lamentablemente rechazaron a nuestro Señor Jesucristo, como único medio y camino de Salvación. El evangelio dice “Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. (San Mateo 25:32-34). Mientras los perdidos lamentarán no haber creído en el Señor, caerá sobre ellos el dolor de la pena eterna, sumiéndose en un estado de profunda angustia, siendo dominados por el llanto y el terror, estado descrito por las escrituras, como el llanto y crujir de dientes. A diferencia de estos, los salvos de todas las edades y siglos, vestidos de ropas blancas, con cuerpos incorruptibles, podremos iniciar la vida eterna, donde la iglesia triunfante junto a los ejércitos de los cielos, viviremos con nuestro Dios trino por la eternidad.


Todo cristiano anhela ese día, pero la vida presente pone a prueba nuestra perseverancia. La perseverancia es equivalente a tener constancia, firmeza, tesón, continuidad en un propósito o en una acción. En el cristiano y cristiana fiel, la perseverancia le permite mantener firme su fe en Dios, constante en su servicio y culto al Señor, sin dar lugar a la discontinuidad de esto.

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”; El versículo nos llama a relacionar directamente la gracia de la Salvación, es decir, el regalo divino de salvación para nosotros y el acto de perseverar. Y esto nos debe estremecer, al considerar que actos deliberados que atentan contra la perseverancia, atentan también contra nuestra propia salvación. La perseverancia condiciona la salvación.


Noe sabía que existía una decisión divina de enviar juicio al mundo entero. Pero él tenía la divina promesa de Dios de que sería salvo. La promesa estaba hecha por nuestro Dios que no miente, que es fiel para cumplir lo que promete, pero que diseñado un plan de salvación. Noé debería construir un arca, según las indicaciones de Dios; una tarea compleja, de difícil ejecución, sobre todo por las condiciones materiales. Pero Noe fue perseverante para cumplir con lo encomendado y eso no solo significó su salvación, sino la de su familia y de las distintas especies de animales.


La vida cristiana exige perseverancia. Perseverancia para retener la palabra de Dios, las sagradas escrituras, esto es obedeciendo a Dios, siguiendo su ley, sus consejos y enseñanzas. El mismo Señor Jesucristo lo dijo en la parábola del sembrador, diciendo en Lucas 8:15 “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”. La perseverancia, permitirá que el cristiano de buenos frutos, demostrando que posee la naturaleza espiritual de todo árbol bueno.


“Mas el que persevera hasta el fin, este será salvo”, este es el llamado del Señor que nos anima en el siglo XXI a creer en un Dios que ama al que persevera en su palabra, que persevera en la oración, que permanece cultivando su fe y comunión con Dios y sus hermanos, que persevera en la asistencia a los cultos, comprendiendo que Dios, como señalamos al principio, recompensará a los que perseveran en él, “el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad” (Romanos 2:6-7).


Muchas veces nos sentimos, cansados, superados por las dificultades, sin ánimo para continuar, dolidos por la prueba y tantas cosas. Pero es frente a esto, cuando debemos tomarnos de la promesa dada a los que perseveran hasta el fin. Persevere hasta el fin y no decaiga su fé, hasta el día en que nuestro Señor venga a buscar su iglesia o bien le llame a su santa presencia.


Dios nos bendiga y nos ayude a ser perseverantes HASTA EL FIN".










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