• Juan Guerrero N.

Jehová es tu guardador.

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?"

Salmo 121:1



Ayer por la noche oraba al Señor, para que me indicara cual sería el verso de nuestra meditación. He estado pasando días de preocupación y precisamente me costó conciliar el sueño producto de una cuota de ansiedad y solo lo logré orando y conversando con el Señor. Luego de quedarme dormido, era como que mi alma hablaba; de repente desperté diciendo: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Comprendiendo que este sería el centro de nuestra meditación.


Este conocido, profundo y hermoso salmo, me trae a los recuerdos los días de mi infancia, cuando la congregación de nuestra iglesia, lo cantaba con tanta inspiración que parecía elevar el alma a un nivel muy elevado donde desaparecían los temores. Donde no llegan las amenazas de la vida, las angustias ni las preocupaciones. Un nivel donde todos somos valientes, porque podemos confiar plenamente en el Dios que guarda a Israel.


Este salmo posee 8 versículos, de los cuales 5 contienen el verbo guardar o sus derivaciones. El verso 3, dice “Ni se dormirá el que te guarda.”, verso 4 “El que guarda a Israel.”, verso 5 “Jehová es tu guardador”, verso 7 “Jehová te guardará de todo mal”, verso 8 “Jehová guardará tu salida y tu entrada”. Por esto, es que el Salmo completo, posee un título que dice “Jehová es tu guardador”. Y cuando vemos los versículos que hemos destacado por poseer el verbo guardar, podemos entender con ellos, un mensaje que además de ser una buena nueva colectiva para Israel y para hoy a la Iglesia, se transforma en un mensaje que nos individualiza como directos beneficiarios de la protección de Dios. Primero, el verso 3 señala que el guardador no se dormirá. ¿El guardador de quién?, verso 4 responde “el que guarda a Israel”, ¿Pero solo de Israel? El verso 5 nos responde diciendo “Jehová es tu guardador”. Y de que nos guarda, el verso 7 señala “Jehová te guardará de todo mal”, de todo mal, sin acepciones. Todo mal está bajo el control de nuestro guardador. Y agrega, que guardará nuestra salida y entrada.


Por esto vemos al salmista, diciendo Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Se encuentra claramente en una situación aparente de desprotección, vulnerabilidad, exposición al riesgo, al peligro o a una amenaza inminente. El anhelo de su alma se resume en la palabra socorro, que exhibe la idea del auxilio oportuno frente a un peligro o situación de necesidad. Frente a esto, él fija sus ojos en las alturas de los montes, alza la mirada hacia arriba, entendiendo que su socorro o auxilio, no se encuentra en el valle, no provendrá de la zonas bajas, en los terrenos llanos, sino en las alturas. Claramente no era suficiente tener esperanza en otro ser humano, en ayuda temporal de algún compañero o familiar. Por esto, a su declaración inicial de decir “Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro?”, añade diciendo en el siguiente verso, “mi socorro viene de Jehová”.


¿Habrá alguien que necesita ser socorrido, auxiliado, ayudado? ¿En quién está esperando? Isaías 41:13 dice “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”. Que maravilloso es recibir la ayuda del eterno Dios, quién dispuesto está para auxiliar y socorrer ante cualquier situación de emergencia familiar, de algún accidente o de cosas menos graves pero complejas de resolver. Dios tiene control absoluto, por él es el guardador. Él no ha encargado su iglesia a nadie, no le encarga su pueblo a nadie, a ningún seguro de vida, empresa de seguridad, guarde espaldas, sino él mismo se personifica como el guardador, no cuidándonos de lejos, sino colocando su campamento donde estemos, porque “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende” (Salmo 34:7). ¡Que maravilloso es poder tener a un Dios guardador! Un Dios que acampa para socorrer al necesitado. “Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro?” Mi socoro viene de Jehová. Que afirmación más concreta y segura. Dios es nuestro guardador.


Por sobre nuestras capacidades humanas, inteligencias, prudencias y cuidados, confiemos en él. Él es nuestro guardador, nuestra seguridad, protección, quién vela por su pueblo y cada uno de sus hijos. Fiémonos totalmente en él, Proverbio 3:5-6, dice “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”. Fiarse es confiar y encomendar nuestra causa en Dios; “Fíate de Jehová de todo tu corazón”.


Por esto, el Salmo 121, que es una de las alabanzas o cantico que nos eleva a un nivel espiritual de total confianza en Dios, sea hoy la inspiración para que todos nosotros podamos depositar nuestra plena confianza en nuestro guardador. Teniendo claro que, a nuestro verso de meditación, el verso 1 del capítulo, le sigue el verso 2 que son tan complementarios, que pareciera que estuvieran contenidos en un solo verso, “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121:1-2).


Que nuestro buen Dios y guardador nos bendiga.


17 vistas