• Juan Guerrero N.

Jesús se asombró

"Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos..." San Marcos 6:6


Qué bello es en la vida cuando somos sorprendidos por cosas hermosas; una grata visita, un regalo, un gesto de amabilidad y otras tantas formas de hacernos sentir sorprendidos o asombrados. El asombro se deriva del sentir sorpresa o extrañeza frente a algo inesperado.

Nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo su santo ministerio, no sólo trajo las buenas nuevas de salvación mediante el Evangelio, sino que a esto le acompañaban las distintas señales que siguen a la Palabra de Dios, me refiero a las obras del poder liberador y sanador de Dios. Un poder que sana el alma, haciéndonos nacer a una naturaleza espiritual, transformándonos a una nueva vida, pero a la vez un pode sanador del cuerpo, de las dolencias y problemas de nuestra salud. Esta fue la respuesta de Jesús a los discípulos de Juan, cuando le preguntaron ¿eres tú el Cristo o debemos esperar a otro?, él les dijo: "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio" (San Mateo 11:5).

Esta obra sanadora y de hacer múltiples milagros incrementó la fama del Señor, siendo seguido por muchos que buscaban la sanidad del alma, es decir la Salvación, aceptándole como Cristo, pero había otros que le seguían por los beneficios que podían obtener. Pan y peces, sanidad del cuerpo y tantas bellas sorpresas que Jesús regalaba cuando llegaba a alguna aldea. La reacción de la gente era el asombro, la sorpresa, la admiración:

- Subiendo un monte, junto al mar de Galilea, sanó a muchos "de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel." (San Mateo 15:31)

-Cuando sanó al paralítico, "Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa." (San Marcos 2:12)

- El mismo suceso, es narrado por Lucas diciendo, "Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas". (San Lucas 5:26).

- Al calmar la tempestad, mire la reacción de los discípulos, "los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? (San Mateo 8:27).

Asombrarse es parte de la naturaleza humana y frente a las maravillas de Dios es normal que nuestra reacción sea semejante a la de Israel y de los mismos discípulos. ¿Cuántas veces Dios nos sorprende y nos asombran sus maravillas?

Sin embargo, la meditación centra la atención en el asombro de Jesús. ¿Es posible asombrar a Dios? Si Dios todo lo sabe, es omnisciente, ¿Podría ser sorprendido? Difícilmente podríamos sorprender o asombrar a alguien que tiene control y conocimiento de todas las cosas. Pero, sabe usted ¿qué es lo que sí logra sorprender a Dios?

Jesús visitó su propia tierra, Nazaret, para compartir sus enseñanzas, su amor eterno, salvador y sanador, sus milagros. Dice en el verso 2 que Muchos, oyéndole se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene estas cosas? ¿y que sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? Luego le miran en poco diciendo ¿No es este el carpintero, hijo de María...? Claramente la biblia señala que no pudo allí hacer ningún milagro, salvo algunos pocos enfermos, poniendo sobre ellos sus manos. Esto generó en el Señor asombro, "Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos...". Una incredulidad que se inició por las expresiones de algunos luego corre el rumor, la murmuración que como semilla del diablo, hace mirar en menos la presencia y las obras del Señor, terminando la escena con la incredulidad total. Todos sabemos que "sin fe es imposible agradar a Dios"(Hebreos 11:6).

La incredulidad asombró a Jesús, por que tuvo lugar en personas de su propio pueblo, amados y cercanos. Que hubiera deseado él hacer para salvar y sanar a todos, pero eso no depende de Dios, sino de la reacción del hombre frente a Dios. Como dice su palabra, "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."(Apocalipsis 3:20).

Sin embargo, hubo otro momento en que Jesús se muestra asombrado o maravillado. Es frente al centurión que acudió a él para rogar por la salud de su siervo, el cual mencionando que no era digno de recibir en su hogar al Señor, le rogó para que Jesús dijera solo la palabra y él creía, confiaba que su siervo sería sano; frente a esto la Biblia nos muestra la reacción del Señor, "Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe" (Mateo 8:10).

¿Como quiere usted asombrar al Señor?

Nunca demos lugar a ningún tipo de murmuración en medio del pueblo de Dios, no nos admiremos humanamente para terminar murmurando contra la enseñanza o las obras de Dios, mirando en menos su presencia y terminar nuestra vida cristiana como incrédulos ante él. Hubiera sido preferible no haberle conocido.

Antes bien, le invito a que roguemos para que la fe sea creciente en nuestra vidas, que no olvidemos que tenemos al Dios que trata con lo imposible, que hoy sigue sanado, salvando en medio de tanto dolor humano.