• Juan Guerrero N.

PROSPERANDO EN SALUD

La prosperidad se confunde con exclusivo desarrollo económico. El cristiano, debe equilibrar su desarrollo integral, priorizando lo espiritual por sobre lo material, pero jamás descuidando su salud. Dios nos ha prestado un cuerpo, para que de él cuidemos, así como lo hacemos al velar por nuestra alma.

¿Pero realmente le interesa a Dios nuestra salud, tanto como el alma?

Mire lo que responde la Biblia

"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma".

3 de Juan 1:3

Aprendamos a cuidar nuestra salud para que el cuerpo nos acompañe a servir al Señor.