• Juan Guerrero N.

¿TE PREOCUPA EL CRECIMIENTO DE LA OBRA?

El Crecimiento lo da Dios "Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento." 

1 Corintios 3:6 y 7.



Quien siembra el evangelio, no es más que el que riega, ni el que riega la siembra se puede sentir superior a quien la ha sembrado.    Todos somos un cuerpo bien constituido, que en forma colaborativa sembramos y regamos los campos, pero quién hace crecer la obra es el dueño y creador del universo, de la naturaleza y de la vida.

Para esto Dios no se vale de atractivos humanos, sino del poder transformador de mismo evangelio.

A partir de una sola semilla, puede hacer germinar un gran arbusto, con un puñado de harina puede dar de comer a muchos, de un poco de fe puede hacer un gran milagro.  Para Dios da lo mismo si tienes mucho, poco o nada, porque él siempre es quién hace crecer el fruto de nuestra labor.   


Lo importante es imitar al Apóstol, quién con gran amor se entregó al cumplimiento de la gran comisión, sembrando la semilla más hermosa y fructífera que ha llegado al mundo, las buenas nuevas del Evangelio de nuestra Salvación.


¿Te has cansado de trabajar?, ¿sientes que tu labor no produce el crecimiento esperado? ruega a Dios de corazón, sólo él la hará crecer.  Para esto Dios no se vale de atractivos humanos, sino del poder transformador de mismo evangelio.


¿Te sientes satisfecho por los números alcanzados? ¿Has ganado mucho para Dios? ¿existirá un número que sea suficientemente grande para Dios?  

Sólo a Dios la gloria por los grandes logros.